Y la muy turra me alcanza ahora, un viernes a las 5:48 de la mañana. Por eso (y por Blondie que camina alrededor de la cama marcando ritmo de hit-hat con sus uñas), tengo que levantarme a intentar formularla (ni a palos responderla, eso quedará para mi próxima vida si no me toca "carpincho" en la tómbola de las reencarnaciones).
¿Es todo una farsa? Digo: las corridas, el choque de intereses, la discusión apasionada. Exponer el físico y la psiquis en algo invisible. Humo cultural, esperanza de entretenimiento y educación, aspiración a que otros obtengan (en los nanosegundos que admite el zapping mental) un momento de disfrute de nuestro texto, imagen, chiste, actuación, filmación en HD, análisis, investigación y todo ese tipo de productos tan inasibles.
La Pregunta se guarda con una extensión de archivo desconocida y me tira un "abrir con" sin opciones automáticas. Me habla de lo fútil. Me insulta por mi escasa productividad, me grita que haga algo concreto para el mundo, como sembrar cebollas o revocar paredes. Me dice: si hubieras laburado todo el día arando la tierra estarías durmiendo. Si le contesto que laburé todo el día, toda la semana, me retruca: "¿Qué hiciste nacer, que aportaste para justificar por una semana tu uso del agua, del aire, de la comida, de un techo mullido y una cama que te proteja del agua" (a esta hora hasta La Pregunta delira un poco).
Y no sé que contestarle, porque la respuesta es larga y vaga como la Pregunta misma, y quizás el día que la complete deba de verdad largar este castillo de palabras, agarrar una pala, unas cebollas para sembrar y buscarme un pedacito de tierra que me permita tener preocupaciones reales como la lluvia, la temperatura y los terratenientes.