Me levanto, asombrado por algunas derivaciones de un sueño medio loco. Ya es tarde para volver a dormir, andá a cantarle a Néstor Briyo. Me queda rondando la idea del sueño, y me doy manija para escribir un post con todas las cosas que me asombran, pero no tengo ganas de listados ocurrentes. Tengo sueño. Voy a mi lugarcito de insomnio y el cuadro de tantas madrugadas se repite. Yo parado en el balcón, mirando la nada, mis perros que pasan a mirarme y se van sin entender mucho. Empieza a aparecer la luz, los obreros de enfrente arrancan sus tareas matinales de tortura y yo sigo ahí, en el balcón, patidifuso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario